La resiliencia

Desde el IES Sierra de Aras lanzamos una propuesta a toda la comunidad educativa para tratar de aportar nuestro granito de arena durante estos días de confinamiento en casa y amenizarlos a través de textos, creaciones y recomendaciones positivas e interesantes.

Se trata de una iniciativa colaborativa en la que pedimos a profesorado, alumnado, familias, personal no docente y todo aquel que quiera que participe enviando su aportación al correo electrónico info@iessierradearas.es.

Nuestra intención es publicar en la web y redes sociales de nuestro instituto al menos una colaboración diaria.

Muchas gracias y anímate a participar.

El texto que compartimos a continuación nos lo envía Dña. Mª Begoña Rueda Gil, Presidenta del AMPA Aracoeli del IES Sierra de Aras.

 

La resiliencia

La música no está en las notas, sino en el silencio entre ellas (Wolfgang Amadeus Mozart).

Esperanza en lo bello… Tengo la suerte de conocer un pequeño gran hombre que curará las almas con su música. Tengo la suerte de conocer una pequeña gran mujer que aún está labrando su sueño y tiene también la esperanza puesta en hacer de esta vida un mundo mejor y, como la adversidad, tiene el don de despertar talentos que, incluso en la prosperidad, hubieran permanecido dormidos.

Por él, por ella, por todos ellos, tengo que hacer que este tiempo, esta nueva oportunidad que nos está brindando la vida de permanecer fuera del mundo, sea para mejorarlo y para mejorarnos.

Como decía Séneca, “la visión más valiente del mundo es ver al ser humano que lucha contra la adversidad”.

Muchos, por no decir todos, los de mi generación, yo, nunca habíamos vivido una guerra como esta, sin adversarios, sin enemigos a la vista, sin un arma que empuñar, sin alguien a quien odiar hasta el punto de arrebatarle la vida… ¿cuál es nuestra lucha entonces?, ¿por qué y contra quién tenemos que luchar?, ¿dónde está nuestro campo de batalla? Descubro que nuestra lucha es interna, nuestra adversidad somos nosotros mismos, que cada ser humano es el espejo uno del otro y no vamos a buscar ni culpables, ni inocentes, ni vencidos, ni victoriosos. Para ganar esta guerra vamos a tener que volver a nacer, vamos a tener que aprender a ser como niños, no vamos a desafiar, más bien vamos a dejarnos enseñar, vamos a confiar y dejarnos llevar de la mano de nuestra madre naturaleza ¿No nos estamos dando cuenta que esta guerra no es con este mundo, no es contra el planeta Tierra?

No somos capaces de ver más allá de nuestro egoísmo, ese que no nos deja percibir al que nos necesita. No somos capaces de ver más allá de nuestra ambición, esa que nos arrastra y arrasa con todo. No somos capaces de ver más allá de esa violencia que mata, que destruye… No somos capaces de ver más allá de esa ira que llena los ojos del inocente de temor y miedo. No nos estamos dando cuenta que la naturaleza sigue su ritmo, que los únicos que hemos parado y hemos salido fuera de este mundo, por un momento, el suficiente, somos nosotros, el ser humano, lo más preciado de la creación. ¿No nos hace pensar?

Esto que nos está ocurriendo en este tiempo, en este confinamiento, este parar y “resilio”, que significa “volver atrás” en latín, nos está queriendo ayudar a tener más RESILIENCIA, esa capacidad de adaptación del ser humano, que nos va a ayudar a superar y también a salir fortalecidos porque el ser humano, al igual que los seres vivos, está creado para hacer el bien. Por eso, ante estas situaciones de miedo a lo desconocido, miedo a perder el control, miedo al fracaso, miedo a pasar por la pérdida de seres queridos que se han ido sin darse cuenta, antes de su tiempo, sin casi pedirles permiso, miedo a las catástrofes naturales, miedo a la pobreza extrema, miedo a pequeños y diminutos bichitos desconocidos para el científico, que hacen parar a la vez, a todos los seres humanos… Miedo al Sufrimiento.

Esta ADVERSIDAD, en este siglo veintiuno, va a ser capaz de hacer que el ser humano luche y saque de una vez su arma más valiosa, para lo que fue creado, la BONDAD, para tener en cuenta al prójimo, que no es otro que el que tienes al lado, y te necesita, ya sea con tu trabajo e ingenio, haciendo mascarillas, monos, pantallas, respiradores, en un camión para que no falten los alimentos, en una ambulancia, en un taxi, en un mostrador, en un coche de las fuerzas de seguridad, grandes personas innovando detrás de las nuevas tecnologías para seguir enseñando y luchando por el fututo de nuestros hijos, personal de limpieza, cuidadores, voluntarios… tantos y tantos.

La CARIDAD, para ser capaz, sin darte casi cuenta, por tu CARISMA, que estás salvando la vida a otro como tú, arriesgando la tuya propia. Estos son NUESTROS ÁNGELES SIN ALAS, nuestros sanitarios que tienen su hogar, en estos días, en un incierto cielo, llamado hospital. La ESPERANZA para vivir y dejar vivir, aprendiendo a perder lo que ganaste sin desfallecer. Y vamos doblegando la cabeza. Ya vamos dejando a un lado la SOBERBIA y dejando entrar en nuestra alma a la HUMILDAD. Porque ya sabes, ya vas aprendiendo que del sufrimiento surgen las almas más fuertes. Ya vamos aprendiendo que no somos los imprescindibles, y bajamos la mirada, aunque seamos los protagonistas. Ya nos vamos aprendiendo sin dejar de LUCHAR. Y no es utopía, no; es la necesidad de CREER en el ser humano, la necesidad de no querer perder la esperanza en que, mientras exista una sola persona, una sola, con la suficiente fuerza y ganas por un cambio de actitud y por derrotar lo malo, lo feo, y siga cada día la lucha por lo bello, apuesto por la humanidad y habrá merecido la pena.

Porque la visión más valiente del mundo, y la ESPERANZA EN LO BELLO, es ver al ser humano que lucha contra la adversidad. LA RESILIENCIA.

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