Yo creo. Sí, creo

Desde el IES Sierra de Aras lanzamos una propuesta a toda la comunidad educativa para tratar de aportar nuestro granito de arena durante estos días de confinamiento en casa y amenizarlos a través de textos, creaciones y recomendaciones positivas e interesantes.

Se trata de una iniciativa colaborativa en la que pedimos a profesorado, alumnado, familias, personal no docente y todo aquel que quiera que participe enviando su aportación al correo electrónico info@iessierradearas.es.

Nuestra intención es publicar en la web y redes sociales de nuestro instituto al menos una colaboración diaria.

Muchas gracias y anímate a participar.

El texto que compartimos a continuación nos lo envía Dña. Ana Mª Cabello López, Profesora de Biología y Geología del IES Sierra de Aras.

 

Yo creo. Sí creo

¿Quién no ha leído alguna vez Peter Pan? La novela del escritor J.M. Barrie donde el protagonista es un niño que no quería crecer ni hacerse mayor para evitar las responsabilidades de los adultos, el que vivía en el País de Nunca Jamás. ¿Os acordáis? Ese país al que para llegar había que volar hasta lo más alto del cielo y girar en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer.

En el fondo, todos queremos ser niños en algunas situaciones y momentos de nuestra vida, porque, como decía Barrie en la novela, “…lo que inquieta a un adulto jamás inquieta a un niño”.

Durante estos días de obligado confinamiento, en más de una ocasión he cerrado los ojos intentando visualizar el país de Peter Pan, de ser uno de sus niños perdidos que me hiciera olvidar un poco la sensación de responsabilidad que me atemoriza por momentos y me hace perder parte de esa valentía que, por ser adulta, madre, hija, esposa, profesora, parece que debamos tener siempre. Recuerdo un fragmento de la novela donde la Sra. Darling, madre de Wendy, hablaba con Michael, su hermano:

“Hay muchas formas distintas de ser valiente. Se es valiente cuando se piensa en los otros y no en uno mismo. Aunque papá jamás ha blandido una espada, ni ha disparado una pistola, gracias a Dios. Pero ha hecho muchos sacrificios por su familia y ha dejado a un lado muchos sueños”. “¿Dónde los ha dejado?”- pregunta Michael, hermano de Wendy. “Los ha dejado en un cajón. Y a veces, por la noche, los sacamos y los admiramos. Pero cada vez resulta más difícil cerrar el cajón. Él lo hace. Y por eso es tan valiente”.

Somos valientes, muy valientes, lo estamos haciendo bien, ¡pero que muy bien! Aunque nos duela no poder hacer nuestro trabajo como nos gustaría, no poder besar a nuestros hijos, abrazar a nuestros padres o dedicarles todo el tiempo que se merecen. Pero nos ha tocado y tenemos que ser valientes, sin espadas, sólo con nuestro coraje interno. Eso sí, endulzado con muchísimo amor, que ese nos sobra a raudales.

Vamos a no dejar de soñar y seguir creyendo en todo aquello que nos hace felices, porque tengo la esperanza de que pronto recuperaremos el tiempo perdido. Y será el momento de apreciar más y mejor todo lo que hasta ahora nos parecía insignificante. “No dejes de soñar. Sólo quien sueña aprende a volar”. Sí, vamos a aprender a volar, pensemos en cosas bonitas y aprenderemos a volar, igual que lo hacía Peter Pan. Aprenderemos a vivir y a convivir, esa será nuestra mayor aventura.

Para todos los padres y madres, os deseo que sigáis siendo el timón de vuestros hijos, que los protejáis, los ayudéis y, sobre todo, los escuchéis, de esa manera que sólo un padre o una madre sabe hacer. Dejad sus lamparillas de noche encendidas cuando vayáis a dormir, porque son los ojos que una madre deja para proteger a sus hijos, tal cual hacía la Sra. Darling.

A los niños decirles que sigan creyendo en las hadas, que vuelen al País de Nunca Jamás… desde casa. Para vosotros es fácil, ¡a imaginación no os gana nadie! Escuchad a los mayores y no dejad nunca de creer en las hadas, como Peter Pan.

¡Yo creo en las hadas. Yo creo. Sí creo. Yo creo en las hadas!

¡Yo creo en la vida. Yo creo. Sí creo. Yo creo en vida!

P.D.: Agradezco profundamente la labor en estos días de todos los profesionales que trabajan incansables en hospitales, supermercados y otros negocios, que no tienen más remedio que permanecer abiertos, arriesgando su vida para hacer más fácil la de los demás. También a todos los compañeros profesores, que hemos sabido adaptarnos a la situación, que tenemos la capacidad de aprender a la vez que enseñamos y damos el cien por cien en beneficio de nuestros alumnos. Va por todos ellos mi más sincera enhorabuena.

#yomequedoencasa

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