Viaje Sierra de Aras – Jornada 4
Adiós Lisboa, adiós. A las siete todos de punta. Recogemos bártulos. Desayuno. En la puerta del hotel despedidas inesperadas. Hay quien se duele de mal amores. A Ciudad Real algunos sueños volaban. En fin, «bonum, breve, vis bonum».
Imbuidos de eso que aquí llaman «saudade» ponemos rumbo a la patria. Portugal y España, tan cerca y tan lejos, seguirán viviendo de espaldas.
Tres horas dormitando, mansas las fieras, y en Mérida estamos. Comemos en un Mcdonalds, la comida basura triunfa. Juventud, divino tesoro… Poco después de nuevo en ruta. El autobús, nuestra segunda casa. Tras los cristales los olivares se alinean en geometrías cenicientas, luego dehesas y encinas. A la izquierda aparecen nevados los Montes de Toledo. Otra parada. Café, aguas menores y otra vez La Mancha. Para aliviar los rigores de tan largo periplo, nos jugamos unos binguitos. Algún pareado jocoso, risas y chanzas. A los agraciados un ida y vuelta a la Playa.
Son las siete de la tarde cuando en Madrid desembarcamos. Palacio Real, Plaza de Oriente, Plaza Mayor, Puerta del Sol, Mercado de San Miguel. Callejeando. A eso de las nueve nos recoge nuestro Juan Carlos. De cabeza al hotel. Cena, reparto de habitaciones, duchita caliente y cama.
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