La felicidad
Desde el IES Sierra de Aras lanzamos una propuesta a toda la comunidad educativa para tratar de aportar nuestro granito de arena durante estos días de confinamiento en casa y amenizarlos a través de textos, creaciones y recomendaciones positivas e interesantes.
Se trata de una iniciativa colaborativa en la que pedimos a profesorado, alumnado, familias, personal no docente y todo aquel que quiera que participe enviando su aportación al correo electrónico info@iessierradearas.es.
Nuestra intención es publicar en la web y redes sociales de nuestro instituto al menos una colaboración diaria.
Muchas gracias y anímate a participar.
El texto que compartimos a continuación nos lo envía D. Aurelio Fernández García, Profesor de Matemáticas del IES Sierra de Aras.
La felicidad
Éramos felices y no lo sabíamos. Lo teníamos todo y no nos conformábamos. Ahorrábamos besos y abrazos y pensábamos que no eran necesarios. Y de pronto todo se desvanece, toda la realidad se tambalea, todo lo que era importante deja de serlo, todo lo que queríamos ya no nos hace falta.
A lo largo de estas cuatro semanas que llevamos de aislamiento nos hemos dado cuenta de lo que importa el contacto con los demás, las miradas en directo, no a través de una pantalla, de tú a tú. Mirar a los ojos a alguien, darle un abrazo a un ser querido, darle un beso, cogerle la mano, su sonrisa, su olor. También nos hemos dado cuenta de que las nuevas tecnologías nos ayudan y mucho, pero como la presencia, la cercanía, la compañía, no hay nada. El aire libre lo necesitamos, claro que si, y pasear, y charlar con nuestros seres queridos mientras tomamos un café o una cerveza, y ver un partido de fútbol, y leer el periódico. Y hay una cosa que también necesitamos y casi todos pensábamos que no. El instituto. Necesitamos nuestro instituto, nuestras aulas, nuestros pupitres y pizarras, nuestras manos manchadas de tiza, el bullicio, los cambios de clase, un cruce de miradas con nuestros alumnos, un café con nuestros compañeros, un bocadillo con nuestros amigos, el timbre que no suena, el reloj que avanza lentamente hasta las tres de la tarde. Los profesores necesitamos a nuestros alumnos y los alumnos necesitan a sus profesores. Los folios necesitan ser manchados por bolígrafos y los bolígrafos necesitan unos folios. Ya no necesitamos tanto ordenador, ni tanto móvil, ni tanta tablet. Necesitamos compañía. Necesitamos el instituto.
Pero de todo se aprende, y de este maldito coronavirus seguro que también aprenderemos. La primera lección que nos deja el virus es la familia. Qué importante es la familia, la nuestra, la de cada uno. Con las prisas del día a día, de lo cotidiano, de la rutina, no le damos la importancia que tiene. Ahora sí. Cuando las cosas se ponen feas, ahí está nuestra familia. Cuando las cosas no van como esperábamos, la familia. Cuando necesitamos ayuda, la familia. Cuando no tengo a nadie más, la familia. Cuando no está el profesor, la familia. Cuando no está el alumno, la familia. Cuando falta salud, la familia. Cuando falta amor, la familia. Cuando faltan amigos, la familia. Cuando nos aburrimos, la familia. Cuando tengo hambre, la familia. Siempre está la familia. Démosle la importancia que tiene a la familia y aprendamos el primer tema del confinamiento: LA FAMILIA.
Más pronto que tarde, volveremos al instituto. Ojalá, cuando volvamos, este tiempo que estamos pasando y que nos está robando tantas cosas nos haya servido para ser mejores. Mejores profesores, mejores compañeros, mejores alumnos, mejores amigos. En definitiva, mejores personas.
