Viaje Sierra de Aras – Jornada 1

001Las cinco en punto. Somnolientos y un poco ausentes en la puerta del instituto nos vamos embarcando ¿Lo llevas todo? Trae la maleta, que yo te la llevo. Anda, dame ya un beso. Gasta mucho cuidadadito, niño, y hazle siempre caso a los maestros. Solícitos y un poco preocupados, se van despidiendo los padres, que en tales trances nunca las tienen todas consigo. Nos llevamos setenta y nueve y setenta y nueve os traeremos, ni uno más ni uno menos, trivializa don Aurelio para quitarle hierro al asunto. Hacemos recuento. Arranca, Pepe, que ya estamos. Este año, dos autobuses, más difícil todavía.
En poco más de tres de horas, planchando oreja la tropa, nos plantamos en Zafra. Desayuno. Primeras fotos. Lo del agua y el canario. Y ya parecemos personas.
Otra vez arriba. La cosa se anima. Primeros chascarrillos, primeras risas. Dos horas largas y paramos en Évora. Como cumple a un buen día de lluvia, hay que mojarse. Y nos mojamos. Vaya que si nos mojamos… Mientras estiramos las piernas en un área de servicio, el débil y beatífico chispeo que nos ha recibido se torna, sin previo aviso y a traición, en manta. De agua, claro está, de agua. Espantada general hasta llegar al autobús. Ya a resguardo y algo calados, nos recomponemos. No ha llegado la sangre al río. Carretera y manta de nuevo. Para compensar repartimos galleticas, gentileza de la casa. Las penas con pan, son menos. Y, por fin, a eso de las una, hora portuguesa, llegamos a Lisboa. Hotel Aldeia dos Capuchos, en Caparica. Una pasada, oiga.
Repartimos habitaciones, subimos maletas y, sin más dilación, al manduco. El buffet correcto, el servicio bueno. Breve sobremesa y en marcha. Primero al Cabo da Roca, en el extremo más occidental del continente. Lluvia y, sobre todo viento, mucho viento. Resistiendo los envites de Eolo conseguimos varias fotos. Merendamos en la cafetería y a Estoril. Más fotos en la puerta del casino y visita nocturna al Paseo Marítimo de la villa mientras una fina lluvia nos importuna de forma intermitente. Cumplidos pues los objetivos, regresamos al hotel. Cena, ducha y al catre. Mañana nos espera otra jornada dura.

[supsystic-gallery id=2 position=center]

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *